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sábado, 9 de junio de 2012

CUENTO PARA LA AUTOESTIMA "LA TORTUGA DE LOS SIETE COLORES".


 El cuento de "La tortuga de los siete colores" está registrado en el Registro de la Propiedad Intelectual, donde se reconoce su auténtica autoría. Me encantaría que divulgáseis este cuento y que ayudéis a muchos niños y niñas a sentirse mejor consigo mismos y a superar sus complejos. Contadlo, compartidlo y usarlo sin problemas, tenéis mi permiso, pero respetad su autoría y, si queréis usarlo para alguna actividad con ánimo de lucro, ruego os pongáis en contacto conmigo antes a través del blog. Gracias. 


  En un estanque muy bonito vivía la tortuga de nuestra historia.(¿Alguien ha visto alguna vez un estanque?, y qué animales viven allí?) . Vivía con su familia de tortugas, sus amigos los patos, las ranas, los peces y otros bichitos. La tortuga de este cuento era una tortuga de agua normal y corriente, con su concha verde oscura y marrón, como todas las tortugas de su especie. Pero la tortuguita estaba un poco triste. No le gustaba demasiado su concha.  Pensaba que era muy aburrida, tan verde y marrón. A ella le gustaría otra cosa.

       Un día estaba la tortuga mirándose en el agua del estanque cuando vio pasar un pájaro lleno de colores.
-¡Amigo pájaro, amigo pájaro, qué colores tan bonitos tienen tus plumas!.- dijo la tortuga.
-Gracias, tú tienes una concha  muy interesante. ¿pesa mucho, cabes dentro de ella?.-contestó el pájaro.
-Mi concha pesa un poco y sí, mira, quepo entera dentro. (vamos a hacer como la tortuga, vamos a meternos todo apretaditos dentro de nuestra concha). Pero, pero, dijo la tortuga, a mí no me gusta mi concha, es fea, no tiene colores y es aburrida.
-Pues a mí me gusta mucho tu concha, ojalá yo tuviese una alguna vez, dijo el pájaro.
Y el pájaro siguió su camino. Se quedó muy pensativa la tortuga cuando… 

(¿A qué no sabéis quién apareció ahora?, es un animal pequeñito que vuela y tiene muchos colores…   ¡Una mariposa!).
-Tortuguita, tortuguita, que haces ahí tan seria.-dijo la mariposa.
-Estoy un poco triste porque mi concha tiene colores feos y aburridos y tú tienes unos colores tan bonitos…-contestó la tortuga.
-¿Por qué no vas a ver al Hada de los siete colores y le pides un deseo?. Si has sido buena seguro que te lo concederá.- le explicó la mariposa.
     Así que ni corta ni perezosa se fue la tortuga andando, andando en busca del Hada de los siete colores, que vivía en un árbol muy grande a los pies de una enorme montaña que estaba muyyyy lejos. La tortuga anduvo y anduvo durante todo el día, pero estaba ya muy cansada y tenía mucha sed. Menos mal que un niño pasaba por allí y la vio.
-Tortuguita, ¿Dónde vas tan lejos de tu estanque?.- le dijo el niño.
-¡Hola!, voy a ver al Hada de los siete  colores, que vive en un gran árbol, a los pies de esa montaña- le contestó la tortuga.-¿Y tú quién eres?.-le preguntó la tortuga.
-Me llamo Nicolás, y he venido al campo con mi familia a coger espárragos y a dar un paseo. Pareces muy cansada. Ven, que te doy agüita y te llevo en mi mochila un rato para que descanses.-le contestó el niño.

     Y así lo hicieron. Le dieron de beber agua a la pobre tortuga, que estaba muerta de sed, la refrescaron y la metieron en la mochila de Nicolás. La llevaron hasta muy cerca del árbol del Hada y allí se despidieron.
-¡Que tengas mucha suerte y consigas lo que quieres, tortuguita!.-Le desearon Nicolás y su familia a la tortuga.
-Gracias por ayudarme, amigo, tienes una familia muy buena, adiós. Ven a verme algún día al estanque, vale?.- se despidió la tortuga.

    La tortuguita anduvo un poco más hasta que por fin estuvo debajo del árbol, que era enorme y muy viejo, y empezó a llamar al Hada.

 (¡Venga, vamos todos a llamar al Hada de los siete colores!: Haaaada, Hada de los Siete colooooores!).
-¡Haaaada, Hadita de los siete colores!, sal, por favor, que quiero pedirte un deseo!.-gritó la tortuga.
-¿Quién es, quién llama a mi árbol?, -contestó una vocecita.
-Soy la tortuga del estanque, y vengo a pedirte un deseo.-gritó de nuevo la tortuga.
-Bueno, bueno, voy a salir.- Dijo el Hada.  

    Entonces todo se llenó de lucecitas de colores y de destellos brillantes, como purpurina que flotaba en el aire y una mujercita muy pequeñita, muy pequeñita con unas alas preciosas de mariposa salió volando hasta donde estaba la tortuga.
-¡Hola tortuga!, soy el Hada de los siete colores. ¿Qué haces tan lejos de tu casa?. Se está haciendo de noche.-le preguntó el Hada.
-Sí, es que no me gusta nada la concha que tengo y pensé que quizás tú podrías ponerme unos bonitos colores.-le explicó la tortuga.
-¡Claro que puedo concederte tu deseo!. Además has sido una tortuguita muy buena. Pero, ¿estás segura de lo que quieres?, mira que si tu concha es así, por algo será, la Madre Naturaleza es muy sabia y no hace las cosas sin un motivo. – le respondió el Hada.
-Estoy segurísima, quiero colores en mi concha.- contestó con mucha seguridad la tortuga.
-Bueno, siendo así, te concederé lo que me pides. ¡¡ABRACACHÍN, ABRACACHÁN, RASQUITIFRAIS, RASQUITIFRÚS CON MUCHOS COLORES A PARTIR DE AHORA ESTARÁS TÚ!!.- exclamó el Hada.

     ¡Púm!, salió un fogonazo de la varita del Hada y un montón de estrellitas de colores bajaron del cielo y empezaron a pintar de colores divertidos y dibujos en la concha de la tortuga.
-Toma, tortuga, mírate en mi espejo, a ver si te gusta.- le dijo el Hada mientras le mostraba un enorme espejo.
-Ooooh! (todos decimos “¡Oooooh!”), ¡Qué bonita está ahora mi concha!. Muchas gracias Hada, muchas gracias, me voy muy contenta, adiós.-se despidió la tortuga.
-¡Adiós, tortuguita, cuídate y que seas muy feliz!, -se despidió también el Hada.

    Como ya era de noche, no hacía calor y todo era cuesta abajo, la tortuguita llegó a su estanque en un momento. Se metió en el agua fresquita y se durmió enseguida, muy feliz porque su deseo se había hecho realidad. 

(Ahora vamos todos a descansar un poquito igual que la tortuga, vamos a meternos en nuestras casita a dormir).  

(Ahora todos salimos de la concha y nos despertamos, nos estiramos y bostezamos)

    A la mañana siguiente todos los animales del estanque admiraron la preciosa concha de la tortuga. Estaba tan contenta nuestra amiga que decidió a dar un paseo para enseñarle a los demás animales del bosque su nueva concha.
 
-¡Hola tortuguita, qué concha tan bonita tienes, cuántos colores!- decían los animales.
-¡Gracias, gracias amigos!- no se cansaba de responder la tortuga.
     Pero de repente algo pasó. Todos los animales corrieron despavoridos a esconderse.
-¿Qué pasa?. ¿Por qué os escondéis?.-preguntó angustiada la tortuga.
-¡Corre, corre a esconderte, tortuguita, que viene el lobo!.-le gritó un pajarito desde un árbol. 
    Pero claro, todo el mundo sabe que las tortugas no son muy rápidas, precisamente. Así que a la tortuga sólo le dio tiempo de buscar una piedra cercana, se puso al lado de ella y se metió dentro de su concha. 

(¡Vamos, vamos, haced todos como la tortuga, meteros dentro de vuestra concha!).
-Aquí no me encontrará, creerá que soy una piedra más y no me tocará.-pensó la tortuga.
(Uno de vosotros hace de lobo y los demás somos tortugas y estamos escondidos en nuestras conchas).

    Pero claro, su concha ya no era como antes, marrón y verde, fácil de confundir como una piedra, ahora era muy llamativa y diferente a todo lo que había por allí. El lobo la encontró enseguida. Afortunadamente para la tortuga el lobo sólo tenía ganas de jugar y sólo le hizo algunos rasguños. ¡Vaya susto se llevó la pobre tortuga, pensaba que el lobo se la iba a comer!.
(Todos estamos dentro de nuestras conchas imaginarias y el lobo nos hace cosquillas a todos y no nos podemos mover, porque estamos en nuestras conchas escondidos).
-¡Ay, ay, casi me come el lobo, pobre de mí, claro, con tantos colores me ve enseguida y como yo no puedo correr ni volar!.-lloraba y se lamentaba la tortuga.
      Entonces empezaron a salir un montón de estrellitas de colores de todos los rincones y apareció el Hada de los siete colores.
-¿Qué te pasa. Tortuguita, por qué lloras?.-le preguntó el Hada.
Y la tortuga le contó todo lo que le había pasado.
-¡Ay, tortuguita, te lo advertí!, la Madre Naturaleza es muy sabia. Tú llevas tu casita a cuestas para protegerte, pero pesa mucho y eres muy lenta, sobre todo andando por la tierra. Por eso la Madre Naturaleza te dio una preciosa concha de color verde y marrón, con aspecto de piedra, para que te pudieras esconder y nadie te viera en caso de peligro-le explicó el Hada con dulzura. 
-Ya lo he entendido, Hada buena, me da mucha pena, porque esta concha de colores me gusta mucho, pero…¿me puedes devolver los colores originales de mi concha, por favor?.-le pidió la tortuga.
-¡Claro que sí!. ¡¡ABRACACHÍN, ABRACACHÁN, RASQUITIFRAIS, RASQUITIFRÚS CON LOS COLORES QUE NACISTE SEGUIRÁS TÚ!!. -exclamó el Hada.
(Repetid todos las palabras mágicas para ayudar al Hada de los siete colores).
     Y así la tortuga volvió a tener su concha marrón y verde de toda la vida. Pero el Hada vio que la tortuga seguía un poco triste, así que decidió hacer algo.
-Bueno, tortuguita, como has sido tan buena y tan valiente te voy a conceder parte del deseo que me pediste al principio. Cada vez que estés muy contenta y a salvo y quieras que tu concha luzca con toooodos los colores, sólo tienes que decir  las palabras mágicas y tu concha volverá a tener todos los colores: 

¡¡ABRACACHÍN, ABRACACHÁN, RASQUITIFRAIS, RASQUITIFRÚS CON MUCHOS COLORES A PARTIR DE AHORA ESTARÁS TÚ.- le explicó el Hada. 
(Ahora todos llevamos una varita mágica invisible en la mano y vamos a  repetir las palabras mágicas. Debemos hacer un círculo en el aire con la varita mágica imaginaria.).
–Y cuando quieras volver a tener la concha marrón y verde sólo tienes que decir:
 ¡¡ABRACACHÍN, ABRACACHÁN, RASQUITIFRAIS, RASQUITIFRÚS CON LOS COLORES QUE NACISTE SEGUIRÁS TÚ!!.- concluyó el Hada y se marchó.
-Gracias, gracias, Hada, adios- se despidió la tortuga.

     Así la tortuga siguió siendo marrón y verde, como el resto de las tortugas, la mayor parte del tiempo, muy contenta de tener una concha tan resistente y discreta. Pero, en algunos momentos especiales, cuando estaba contenta y a salvo con su familia y sus amigos, con sólo desearlo, su concha se volvía otra vez preciosa y llena de colores y dibujos.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado. 

(¿Os ha gustado el cuento?, pues si no, os lo coméis con pan y pimiento).

                                                                              Autora: Margarita Solís Toledano.


     Este es un cuento para trabajar con niños pequeños la autoestima y ayudarles a que se acepten tal y como son, con sus características y limitaciones, si es que tuviesen alguna muy señalada. Me parece mucho más educativo que el cuento del "Patito feo", porque ningún niño quiere que le llamen feo, aunque sea de forma indirecta. Además, en este cuento la moraleja es que somos como somos por algún motivo, y debemos aceptarnos así, con nuestras características y limitaciones, pero también dice que podemos ser como queramos si lo deseamos de verdad y recorremos un largo camino de aprendizaje y esfuerzo. También habla de lo importante que es estar rodeados de buenas personas que nos quieren y nos aceptan tal y como somos. 

      Está escrito para contarlo de forma dinámica y motivadora, como en un cuenta-cuentos, con frases entre paréntesis y en negrita para interactuar con los niños y niñas que lo estén escuchando. Se puede acompañar la historia con una marioneta o muñeco de la tortuguita. Con una tortuga que se transforma y tiene una concha marrón y verde de quita y pon y otra debajo de muchos colores. Hay una entrada en el blog . También hay un modelo de camiseta de la tortuga de los siete colores (ver sección camisetas).




3 comentarios:

  1. Me encanta el cuento Marga. En cuanto comience el curso se lo voy a contar a mis alumnos. ¿Es posible contratarte para que hagas una animación de cuentacuentos, con tortuga y todo? (en el Aljarafe) Es que he visto las fotos y parece que lo has hecho alguna vez. Creo que puede estar muy interesante para infantil o primaria. Contestamé y me dices cuanto valdría.

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  2. Hola Marga soy Laura. A mi también me ha encantado tu cuento, bueno y todo lo que eres capaz de hacer. Tienes una gran imaginación.

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    1. Gracias Laura, tu comentario me ha alegrado el día. Un besazo.

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